jueves, 5 de febrero de 2009

Laberinto: de Descartes a Bacon.



Han estrenado en el Teatro Español en Madrid la obra de teatro El encuentro de Descartes con Pascal joven, que inventa lo que pudieron dialogar el 24 de septiembre de 1647 en el Convento de los Mínimos de París dos de los filósofos con mayor talento matemático de toda la historia el único día en que coincidieron. Nunca antes habían hablado ni volvieron a hablar, ni tan siquiera se escribieron. Descartes mantenía correspondencia con muy importantes personajes de la época como la reina Cristina de Suecia, una mujer culta e inteligente que ofreció su mecenazgo a Descartes, quien en 1649 acepta su invitación de viajar a Estocolmo donde moriría el filósofo cinco meses después el 11 de febrero de 1650. Por esos días, Velázquez pintaba un retrato del Papa Inocencio X en Roma, con un parecido tal que el propio Pontífice lo tacha de "demasiado verdadero".

En 1654, el mismo año de su abdicación a la corona, Cristina regala un cuadro de Durero al rey de España Felipe IV: Adán y Eva, una de las obras maestras del Museo del Prado. La puerta del Prado está presidida por una estatua de Velázquez que nos vigila al adentrarnos en su territorio. La Nochebuena de 1654 fallece en Roma Inocencio X, quien unos días atrás había certificado de su puño y letra la bienvenida a la fe católica de la Reina Cristina de Suecia.

El pintor Francis Bacon se declaraba admirador de Velázquez, Goya y Picasso, y visitaba España con frecuencia para contemplarlos en el Prado a puerta cerrada. En una de esas visitas en 1992 le sorprendió la muerte en Madrid, se dice que sin haber visto nunca en vivo el retrato de Inocencio X de Velázquez expuesto en Roma por el pánico que le producía. Aún así, quiso exorcizar su miedo en cada uno de los 50 cuadros y bocetos que le dedicó.

¿ Por dónde íbamos?

3 comentarios:

Lady Drama dijo...

Racionalismo, creo, ¿no? :)

Manuel Curiel Arroyo dijo...

Vaya, quería construir un laberinto de verdad donde la gente se perdiera, pero tienes buen sentido de la orientación. ¡A por el racionalismo!

Lady Drama dijo...

Y eso que suelo perderme con facilidad si no se muy bien donde estoy :)